Es verdad que 7 de cada diez estudiantes vienen de hogares donde no había Educación Superior. También es cierto que 6 de cada diez jóvenes que terminan la educación secundaria no entran a nada. La generación ni ni aumenta. Lo que no se dice es cuantos de los que entran, terminan y consiguen trabajo.
Las estadísticas son bonitas pero no cuentan la historia de las dificultades para llegar a la meta ni
los fracasos. La evaluación es más certera en ello, pero ¿quién usa la evaluación como estadística para lucirse? Nadie, porque no sería posible lucirse. Ahí está el punto.